jueves, 9 de noviembre de 2017

¿UN PIRATA EN LA JCE? LA VENGANZA DE MIGUEL ANGEL GARCÍA

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Humberto Salazar

De repente la Junta Central Electoral se ha convertido en materia de discusión sobre un tema que suponíamos ampliamente superado por la negativa de los que perdieren las elecciones del año 2016 en aceptar unos resultados que eran augurados por todas las encuestas que se realizaron en el país para esa época.
De repente Julio César Castaños Guzmán, un designado por la fortuna que ha pasado su vida dentro de organismos de decisión política de primera línea en la República Dominicana, se ha convertido en un habitué de los medios de comunicación después de permanecer callado durante bastante tiempo mientras ocupaba la poltrona de miembro de la Suprema Corte de Justicia.
Y lo mas increíble es que se atreve a hacer juicio a priori sobre temas que, como la reforma del sistema electoral y la ley de partidos son parte del debate en el poder legislativo, cuando como miembro de la JCE designado por el senado de la República su deber será aplicar y cumplir con el mandato que surja del Congreso Nacional y hacerlo sin rechistar, porque no es mas que un empleado del estado dominicano en un órgano administrativo de procesos electorales.
Para nosotros Castaños Guzmán, quien usa también como vocero a su hermano Servio Tulio desde la Fundación Institucionalidad y Justicia (FINJUS) para sostener discusiones que le convienen como presidente de las JCE vivas en los medios, aun no entiende que hizo el transito de ser un juez que dicta sentencia a convertirse en una parte del tren burocrático administrativo del estado dominicano cuyas decisiones no son inapelables ni el posee la verdad absoluta sobre las cosas.
Las intervención del presidente de la JCE, por ejemplo, sobre el tema de las primarias abiertas y simultáneas han sido funestas, se fundamentan en criterios que planteó como integrante de una ONG hace 13 años, habló hasta por los codos de una sume estrambótica para organizar un proceso que debería conocer muy bien, todo para no dar su brazo a torcer, que lo tendrá que hacer, si es que la mayoría del congreso aprueba este método de elección de candidatos para las próximas elecciones.
Es decir, como la ultima película de la zaga ¨Los Piratas del Caribe¨, es posible que se haya escogido como presidente de la JCE, a un Julio César Castaños Guzmán con una agenda propia que pretende imponer, cambiándose de bando como una camaleón que se presta a satisfacer lo que parecen querellas e inquinas pasadas con el ex-presidente de ese organismo Roberto Rosario Marquez.
Solo eso puede explicar la guerra de prensa que se ha desatado, evidentemente dirigido desde la misma JCE, que es donde se fabrican todos esos informes que ahora son noticia de primera plana en la prensa y discusiones sobre lo que ocurrió con el conteo electrónico que se propuso como metodología en las pasadas elecciones para tener un resultado rápido del conteo delos votos.
La primera muestra de mala fe e intención de hacer daño por parte de la actual JCE encabezada por Castaños Guzmán, fue devolver a la dirección de informática de ese organismo al señor Miguel Angel García, quien salió en medio de una batalla campal de acusaciones y contra-acusaciones contra el señor Franklin Frías y el propio Rosario en el año 2011.
Hacer pasar como bueno un valido un ¨informe¨. Firmado por García en contra de los escáneres, todo el sistema informático de la JCE, la actuación de Frías en las pasadas elecciones, los contratos que se realizaron en esa administración y otras situaciones parecidas, es jugar a que la memoria de los dominicanos es corta y nos olvidamos que existe una situación personal de este funcionario, repuesto en su cargo en esta administración de la JCE y Roberto Rosario.
Pero filtrar en forma descarada ese ¨informe¨, que parece una intención de volver al pasado por parte de las autoridades de la actual JCE, no es mas que la manifestación pública de un prejuicio mal disimulado y una actitud de venganza personal por parte de Miguel Angel García, quien por la forma en que salió de ese organismo nunca mas debió volver a ocupar el cargo, pero mas que eso manifiesta una actitud incompresible de hacer daño por parte de Castaños Guzmán.
¿Estarían tanto Castaños como García fuera del país o aislados en un convento que no se enteraron de lo que ocurrió con el uso de los escáneres y el intento medio fallido por parte del país de avanzar significativamente en la entrega rápida de los resultados electorales de una forma organizada y aceptada por todos los partidos políticos?
Decimos esto porque están frescas en la prensa nacional las imagines de la invasión que hicieron los partidos que iban a perder las elecciones en el año 2016, todos lo sabían con las encuestas en las manos, cuando se mudaron una semana antes al local de la JCE y exigieron a viva voz el conteo manual de los votos en las elecciones mas complejas que se hayan realizado en el país en toda su historia.
Hay que recordar que era primera vez que se elegían en un solo día todos los cargos de elección popular, con el agravante de la elección por voto preferencial de los diputados, lo que significó un esfuerzo enorme de organización electoral que fue elogiado por tofos los observadores internacionales que asistieron a ese proceso, a pesar del boicot que se hizo al trabajo de la JCE y el intento de transmisión de datos de forma rápida.
Pero ¿donde diablos estaban los que ocupan hoy en día la presidencia de la JCE yola dirección de informática de ese organismo, cuando se hicieron desaparecer por medio de la renuncia masiva, todo previamente planificado por personas que estan debidamente identificadas, a miles de técnicos que habían sido entrenados per meses y tuvieron que ser sustituidos al vapor?
Sería muy bueno que de una vez y por todas se pongan evidencia con nombres y apellidos, que se haga uso de la responsabilidad y se identifique a los que intentaron forzar una crisis electoral en las elecciones del año 2012, cuando se bombardeó el servidor central de la JCE usando hackers para hacerlo caer la noche de las elecciones, y provocar una crisis porque dejaba como proveedor de datos solo al centro de cómputos del entonces PRD que llevaba a Hipolito Mejía como candidato.
Y también la ocasión es propicia, si es que de aclaraciones y verdades se trata, para transparentar de donde salieron los fondos que se repartieron entre los técnicos informáticos ¨renunciantes¨ 48 horas antes de las elecciones del año 2016, quienes organizaron esa renuncia en masa, donde se reunían para planificar el boicot a ese proceso y si acaso alguno de ellos esta hoy en día mandando en algún departamento dentro de los cambios que ha realizado la actual administración de este organismo.
No sabemos si Castaños Guzmán y Miguel Angel García estaban en un viaje al planeta Marte o metidos en un convento de clausura en el pasado proceso electoral, pero los hechos estan ahí, hubo un pedido público por parte de algunos partidos de oposición, encabezados por el Partido Revolucionario Moderno, de que no se usaran los escáneres y se realizara el conteo manual de los votos, lo que fue acompañado por una maniobra para boicotear la instalación de los equipos al hacer renunciar a cientos de técnicos.
Aun con esta situación, la ciudadanía pudo enterarse perfectamente y en vivo de la tendencia que llevaba el conteo de los votos en los colegios electorales, a pesar de la conspiración que hubo contra este proceso, y en un tiempo récord nos enteramos de que lo que decían las encuestas se tradujo en la gran cantidad de votos que diferenciaron las candidaturas del PLD y sus aliados con el resto de una fraccionada oposición política.
Salir ahora con que los escáneres no se podrán usar de nuevo, que hubo problemas para su instalación en las elecciones pasadas, que el proceso ganado por la empresa española INDRA no fue transparente, dejar caer que se gastó un dinero que no podrá ser recuperado en servicios de equipos informáticos que deberían servir para las próximas elecciones nacionales, es jugar a la ignorancia de la ciudadanía en un tema tecnico cuya discusión y solución pertenece a las actuales autoridades de la JCE, que para eso se les paga un sueldo mensualmente.
Ojalá que lo que está ocurriendo en la JCE no sea una reedición de ¨Los Piratas del Caribe: la venganza de Salazar¨, pero que en el caso dominicano se denominaría: ¨Un Pirata en la Junta: la venganza de Miguel Angel¨. ¡Cuantas cosas se ven en este país de farsantes!.

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