viernes, 17 de noviembre de 2017

Más países se movilizan para combatir la resistencia a los antimicrobianos en la alimentación y la agricultura

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La ayuda técnica pretende construir una base firme en el esfuerzo mundial para frenar la amenaza de las “superbacterias”

17 de noviembre de 2017, Roma - Los esfuerzos para frenar la propagación de patógenos resistentes a los antimicrobianos en las explotaciones agrícolas y en los sistemas alimentarios cobran impulso, gracias a un fuerte respaldo de los gobiernos y al apoyo técnico que está potenciando la capacidad nacional para responder al problema, según indicó hoy la FAO.

Los 
medicamentos antimicrobianos son muy utilizados en los sectores ganadero, avícola y acuícola para tratar o prevenir enfermedades. El uso excesivo e indebido de medicamentos antimicrobianos en la sanidad humana y animal -incluyendo su uso habitual como promotores del crecimiento-, impulsa la aparición y propagación de patógenos causantes de enfermedades que son resistentes a los antibióticos y por ello cada vez más difíciles de tratar.

El primer 
estudio anual de la FAO, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el progreso en el establecimiento de planes nacionales frente a la resistencia a los antimicrobianos (AMR, por sus siglas en inglés) -realizado en 2016-, concluyó que más de 6 500 millones de personas -o más del 90 por ciento de la población mundial- viven hoy en países que tienen ya o están desarrollando un plan de acción nacional para abordar la cuestión. Casi todos ellos abarcan a la vez la salud humana y animal en línea con el enfoque multisectorial de "Una salud".

Desde la realización de ese informe, hay más países han avanzado hacia la finalización de sus planes o los han vuelto plenamente operativos.

El último en haber presentado un plan de acción nacional para hacer frente a la propagación de la AMR utilizando un enfoque de "Una salud" ha sido Kenya, que puso en marcha esta semana su política y su plan de acción nacional frente a los antimicrobianos.

Kenya es uno de los 12 países africanos y asiáticos* que participan en un proyecto de la FAO, -financiado por el Fondo Fleming del Reino Unido- para desarrollar la capacidad nacional de seguimiento y respuesta frente a los riesgos de la AMR en la alimentación y la agricultura. 


Sin embargo, a pesar de los avances, el impulso global frente a la AMR está aún en su etapa inicial, y hay puntos débiles que deben reforzarse, en especial en los sectores alimentarios y agrícolas de los países de ingresos bajos y medios, donde se libra la batalla decisiva contra las "superbacterias" resistentes a los medicamentos convencionales, advirtió la FAO.

En particular, se deben colmar importantes lagunas en la información sobre dónde, cómo y en qué medida se utilizan los antimicrobianos en la agricultura, al tiempo que hay que fortalecer los sistemas e instalaciones nacionales para rastrear la ocurrencia de la AMR en los sistemas alimentarios y el medio ambiente, según la Organización de la ONU.

Labor de la FAO 
"Los países de ingresos bajos y medios son especialmente vulnerables a los efectos devastadores de la AMR, un problema complejo que requiere una acción coordinada en varios frentes y en diversos sectores, respaldada por una sólida capacidad normativa, epidemiológica y de laboratorio", aseguró Ren Wang, Director General Adjunto de la FAO al frente del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor..

Una carga desmesurada de enfermedades infecciosas y de carencias en recursos, normas y legislación -además de en conocimientos técnicos y capacidad- pueden significar que los países se enfrenten a desafíos adicionales para abordar las enfermedades infecciosas que afectan a la ganadería. Y a la vez los hacen especialmente vulnerables a la AMR.

"Aquí es donde la FAO, junto con nuestros socios, aprovecha nuestros conocimientos y experiencia para ayudar a los países en desarrollo", señaló Wang. 


"El objetivo -añadió- es ayudarles a adquirir las herramientas y la capacidad para implementar mejores prácticas en la producción ganadera y agrícola, reducir la necesidad de antimicrobianos en los sistemas alimentarios, desarrollar capacidad de vigilancia para evaluar la amplitud de la AMR y la labor de seguimiento para controlarla. A la vez que se refuerzan los marcos normativos para minimizar el uso indebido de antibióticos y se garantiza el acceso a medicamentos para el tratamiento de animales enfermos".

Progresos hasta ahora 
Además de apoyar a los países en el desarrollo o refuerzo de sus planes de acción, la labor de la FAO -respaldada por el Fondo Fleming- ayuda a los países a mejorar sus capacidades técnicas para monitorear el uso de antimicrobianos y la propagación de organismos con AMR en los sistemas alimentarios.

Dentro de estos esfuerzos, la FAO ha desarrollado una herramienta conocida como ATLASS (siglas en inglés de Herramienta de evaluación de laboratorio para la AMR) que permite a los países realizar una "prueba de resistencia" de sus laboratorios y sistemas epidemiológicos nacionales.

Hacerlo puede revelar dónde existen carencias que puedan corregirse gracias a la inversión u otros tipos de apoyo.

La herramienta ya se implementó en seis de los países apoyados por el proyecto del Fondo Fleming y la FAO; y otras cuatro evaluaciones nacionales de ATLASS verán su inicio en los próximos meses.

Una labor similar liderada por la FAO -financiada por los Estados Unidos-, se lleva a cabo en Indonesia, Tailandia y Viet Nam, y la Organización utiliza también sus propios fondos para trabajar con los sectores acuícolas en Bangladesh, China, Malasia y Filipinas.

En América Latina y el Caribe, la FAO colabora con los gobiernos de Bolivia, Cuba, la República Dominicana, Ecuador, El Salvador y Honduras en materia de AMR en la alimentación y la agricultura, mientras que en Asia central acaba de lanzar un proyecto de tres años -financiado por Rusia- sobre resistencia a los antimicrobianos en estos mismos sectores de seis países (Armenia, Belarús, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Rusia).

*Países que reciben apoyo del Fondo Fleming: Ghana, Kenya, Bangladesh, Camboya, Etiopía, Laos, Filipinas, Sudán, Tanzania, Viet Nam, Zambia y Zimbabwe.

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