miércoles, 15 de noviembre de 2017

Invisibles. Sí, invisibles

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Juan
A los tres años, Jenny encontró en las calles de La Paz, en Bolivia, el refugio que no pudo encontrar en su casa. Nadie sabe si fue ella la que decidió huir o fueron sus padres los que, después de maltratarla, decidieron desprenderse de la responsabilidad de sus cuidados. 
Lo que está claro es que a Jenny las heridas físicas y psicológicas del maltrato la perseguirán toda la vida. Probablemente le hagan sentir inferior, insegura o incluso culpable.
Como ella, 300 millones de niños de dos a cuatro años en todo el mundo —es decir, unas tres cuartas partes— sufren castigos físicos y/o psicológicos por parte de sus cuidadores en el hogar. Es insoportable. Los niños deberían sentirse seguros en casa, en la escuela y en sus comunidades y sin embargo son estos los lugares donde ocurren la mayoría de casos de violencia.
Desde UNICEF trabajamos para que los gobiernos adopten medidas urgentes que pongan fin a la violencia contra los niños y desarrollamos iniciativas de protección de la infancia. 
La situación de Jenny quizás pase desapercibida para el resto del mundo, porque la mayor parte de los actos violentos a los niños permanecen invisibles. Juan, el silencio no es una opción, por eso hoy te pedimos que te unas a UNICEF como socio por solo 9€ al mes. Y podremos aumentar la ayuda para poner fin a la violencia más invisible y aterradora. 
 
 

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