martes, 28 de noviembre de 2017

EL PAPA FRANCISCO Y LA IGLESIA EN LA CALLE

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EL PAPA FRANCISCO Y LA IGLESIA EN LA CALLE

José Gómez Cerda

La portada del nuevo libro digital LA PASTORAL SOCIAL, que estoy escribiendo con el Padre Domingo Legua Rudilla,  tiene como subtitulo “!Una Iglesia en salida pobre, para los pobres!, desafío de la pastoral social en el pontificado del Papa Francisco”.

Un amigo  me han preguntado;  ¿Qué es una Iglesia en Salida?

En termino general de la salida de la Iglesia a la calle, es una invitación a compartir con las personas que no van a los templos  de la iglesia católica, que andan en las calles.

El creador moderno de este estilo de “iglesia en la calle” es el Papa Francisco cuando era  Arzobispo de Buenos Aires, en Argentina; Todavía en esa ciudad, y otras regiones de Argentina existe la “Iglesia de la calle”, como también en otros países en América Latina.

La Iglesia en salida, en la calle, siempre existió, sacerdotes, diáconos, laicos, religiosas,  hombre y mujeres de la Iglesia, siempre han estado en las calle, ahora lo que quiere el Papa Francisco es actualizar esa acción. ¡Y tiene muchas razones!

El Papa Francisco va dando orientaciones sobre muchas cosas tradicionales en la Iglesia, pero que él le da  animaciones e interpretaciones de actualidad, con palabras comprensibles para todos.

Dice el Papa Francisco; Todos los hombres, todas las mujeres tienen una inquietud en el corazón, buenas y malas, pero existe la inquietud. Escucha esas inquietudes. No dice: ‘Ve y has proselitismo’. ¡No, no! ‘Ve y escucha’.  A lo largo de sucesivas alocuciones, en diversas ocasiones, el Papa va creando  un vocabulario propio.  Él llama a la Iglesia Católica;

“ Iglesia que se mueve”, “ que hace opción por los últimos, “ que va a la periferia, “ que sale de sí misma, “ que anda por la calle (a los ‘sacerdotes callejeros), “ Iglesia inclusiva, “ no excluyente, “ no auto-centrada,” no narcisista, “ que no vive para sí misma, “ no es una notaría, “ Iglesia enteramente misionera,” discípula misionera, “ hospital de campaña,” campo de refugiados”, la Iglesia no es una ONG”, etc.

La Iglesia en salida, a la escucha de las inquietudes de la gente de la calle,  siempre con alegría.

El Papa Francisco ha dicho, antes de ser Papa; “Ah! Cómo quisiera yo una Iglesia pobre y para los pobres”

El Papa Francisco ha expresado  como quiere él que sea la nueva iglesia católica.  Para eso es necesario hacer cambios, y  sugiere, que para tener una nueva Iglesia, es necesario dar salida a parte de lo que tenemos ahora.
El dice que es necesario;
“-Salida de una Iglesia que parece una fortaleza que protegía a los fieles de las libertades modernas;  hacia una Iglesia que parezca un hospital de campaña, que atiende a todas las  personas que la busca, sin importar su estado moral o ideológico.

-Salida de una Iglesia, como una institución absolutista, centrada en sí misma;  hacia una Iglesia que sea un movimiento, abierto al diálogo universal, con otras Iglesias, religiones e ideologías.

-Salida de una Iglesia de orden en jerarquía, creadora de desigualdades;  hacia una Iglesia, pueblo de Dios, que hace de todos hermanos y hermanas: una inmensa comunidad fraternal.

-Salida de una Iglesia con autoridad eclesiástica, distanciada de los fieles o incluso de espaldas a ellos; hacia una Iglesia como un pastor, que anda en medio del pueblo, con olor a oveja y a misericordiosa.

-Salida de una Iglesia del Papa de todos los cristianos y obispos que gobierna con el rígido derecho canónico;  hacia una Iglesia del obispo de Roma, que preside en la caridad y a partir de ella se hace papa de la Iglesia universal.

-Salida de una Iglesia maestra de doctrinas y normas;  hacia una Iglesia de prácticas sorprendentes y de encuentro afectuoso con las personas más allá de su pertenencia religiosa, moral o ideológica, donde las periferias existenciales ganan centralidad.

-Salida de una Iglesia de poder sagrado, de pompa y circunstancia, de palacios pontificios y titulaciones de nobleza,  renacentista;  hacia una Iglesia pobre y para los pobres, despojada de símbolos de honor, servidora y portavoz profética contra el sistema de acumulación de dinero, el ídolo que produce sufrimiento y miseria y mata a las personas.

-Salida de la Iglesia que habla de los pobres;  hacia una Iglesia que va a los pobres, conversa con ellos, los abraza y los defiende.

-Salida de una Iglesia equidistante de los sistemas políticos y económicos;  hacia una Iglesia-que toma partido a favor de las víctimas y que llama por su nombre a los causantes de las injusticias e invita a Roma a representantes de los movimientos sociales mundiales para discutir con ellos cómo buscar alternativas.

-Salida de una Iglesia auto-magnificadora y acrítica; hacia una Iglesia de verdad sobre sí misma y contra cardenales, obispos y teólogos celosos de su status, pero con cara de “vinagre o de viernes santo”, “tristes como si fuesen a su propio entierro”, una Iglesia, en fin, hecha de personas humanas.

-Salida de una Iglesia del orden y del rigorismo; hacia una Iglesia de la revolución de la ternura, de la misericordia y del cuidado.

-Salida de una Iglesia de devotos, como esos que aparecen en los programas televisivos, con curas artistas del mercado religioso; hacia una Iglesia de compromiso con la justicia social y con la liberación de los oprimidos.

-Salida de una Iglesia de obediencia y de la reverencia;  hacia una Iglesia de alegría del evangelio y de esperanza para este mundo.

-Salida de una Iglesia sin el mundo que permitió que surgiese un mundo sin Iglesia;  hacia una Iglesia del mundo, sensible al problema de la ecología y del futuro de la Casa Común, la madre Tierra”.

LOS LAICOS CATÓLICOS EN UNA IGLESIA EN SALIDA.


Para cumplir lo antes señalado por el Papa Francisco, los religiosos deben cambiar, y los laicos también, para tener “una iglesia en salida”.


En los últimos años hubo diversas iniciativas en vista de activar la colaboración de los laicos y laicas en calidad de Catequistas, Profesoras, Animadores y Animadoras, Cantoras y Cantores, Secretarios y Secretarias parroquiales, Ministros de la Eucaristía, Diáconos, Ministros del diezmo, Legionarios, etc.


Ahora hay que preparar a los laicos para ser misioneros en las calles.


Los laicos católicos debemos estar atentos a una ‘Iglesia en salida, constituimos  un paso entre el laicado totalmente pasivo y el laicado que necesita la Iglesia misionera del Papa Francisco.

Que no se quede solamente en los temas eclesiales, sino que también afronte las problemáticas sociales, políticas y económicas de la sociedad. La Iglesia debe ir a los sindicatos, a las cooperativas, a la sociedad civil, a los consumidores, a las ONGs. Ellos tienen problemas y la Iglesia debe escucharlos.

 El laico católico tendrá que salir de su posición de inferioridad y dependencia en relación al clero, pero siempre respetando la autoridad. Por lo tanto tendrá que cuestionar el carácter corporativo de la actual organización eclesiástica. ¡El mismo Jesús era un laico!


El no se dedicó a predicar en un templo, sino que salió a las calles, a tratar las personas enfermos, ladrones, trabajadores, pescadores, prostitutas… las personas simples y comunes de la calle.


Hoy dentro de la Iglesia católica se da pocas formaciones laicas independientes y autónomas, capaces de actuar en la sociedad como asociaciones de derecho civil y de defender, dentro de esa sociedad, los valores cristianos.


La iglesia debe respetar las vocaciones de los laicos, muchos tenemos talentos para diferentes actividades y acciones sociales, por nuestra formación como laicos. La vocación del laico no es el altar, ni el convento, es el camino, la calle…


Lo más importante consiste en formar grupos fuertes y mancomunados, alimentados por lecturas bíblicas y otras lecturas espirituales, también leer los laicos que han sido modelos, entre ellos Tomás Moro, Federico Ozanam, Jacques Maritain, Emmanuel Mounier, Giorgio La Pira, y otros que han aportado mucho a la doctrina social cristiana.


Los laicos debemos capacitarnos para conocer las leyes sociales, la seguridad social, los consumidores, la política social, la economía social. Capacitarnos para saber defender los derechos y libertades de los más pobres.

Entre el 26 de noviembre de 2017, Solemnidad de Cristo Rey, hasta el 25 de noviembre de 2018, la Iglesia Católica de Brasil celebrará el Año Nacional del Laicado,
Vamos a la calle a escuchar aquellos que tienen problemas económicos, los que viven en la miseria y la pobreza, a los desempleados, a los que tienen soledad, a los enfermos, a los que tienen problemas de parejas, aquellos que necesitan que alguien los escuche. Esa es la misión que nos encarga el Papa Francisco.

“Una Iglesia en salida pobre, para los pobres!, desafío de la pastoral social en el pontificado del Papa Francisco”, es un buen titulo para el libro LA PASTORAL SOCIAL.

Vayamos de la mano los religiosos y los laicos. ¡A la calle!…


José Gómez Cerda
Santo Domingo,
28 de noviembre 2017.

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