jueves, 23 de noviembre de 2017

El independentismo y el onanismo, a veces van de la “mano”.

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cutre
Realizar una autocrítica siempre es saludable y más si el que lo hace es un político, sujeto no acostumbrado a esta práctica.

En la era de la pospolítica, la mentiría se ha institucionalizado en forma de posverdad, y ahora asistimos al surgimiento en versión catalana de la posautocrítica extrema.
La posautocritica, consiste en pasar de la autocrítica a la estupidez. La autoflagelación de los políticos de independentistas rayando al masoquismo, me parece una verdadera estupidez.
 
Pero, como en la posverdad, nada de lo que se diga importa, les seguiremos votando igual.
 
¿Qué ha pasado? ¿Realmente son unos onanistas mentales que no valoraron distintos escenarios y tipologías de reacción del Estado español?. No se lo cree nadie, no sabían que España, como mínimo, tiene 300 años de experiencia en estas lides de sojuzgar a Catalunya.
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