jueves, 23 de noviembre de 2017

Algo más que Hookah

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Nuestras autoridades, de cualquiera de las instancias del Estado dominicano nos tienen acostumbrados a darnos respuestas tardías, si es que la dan.
Gran parte del libertinaje, de la falta de orden y de inseguridad, podría obedecer a que desde el "Poder", sentimos que hay un exceso de tolerancia y una disminución dramática del principio de autoridad.
En ocasiones las autoridades de los tres "Poderes del Estado", resultan no enteradas de lo que es cotidiano en la sociedad, y reaccionan a las denuncia de los medios de comunicación, que siempre están activos y al día. A veces uno se pregunta dónde está el Gobierno, los funcionarios, los fiscales, los jueces, los legisladores, y en qué usan el tiempo de sus responsabilidades.

Esta vez diputados y diputadas  aprobaron de nuevo un proyecto para prohibir “la fabricación, importación y distribución de Hookah.
Tomando como factor que no es la primera vez, y que ha sido rechazado por la Cámara Alta en anteriores legislaturas, se tiene que decir que volveremos a perder el tiempo, a menos que el "filtro" de los senadores haya cambiado de posición.
Nuestros legisladores que acostumbran a utilizar "asesorías" para ciertas decisiones, deben acudir a este auxilio especializado, porque denotan que poco saben de lo que está pasando entre nuestros jóvenes de los barrios,urbanizaciones,residenciales, con el uso masivo de la Hookah.
El problema no está solo en que se prohiba el uso de la Hookah, porque usarán otro instrumental.

 El problema no está en la "Hookah", sino lo que fuman a través de ella.

Como están tan desconectados, nuestras autoridades, parece que ignoran que el microtráfico barrial se ha fortalecido a través de la Hookah,un instrumento que los jóvenes exhiben como una muestra de que están "en la cosa", que están "al día", en "la moda", y no temen a que los vean, porque nunca fue prohibido, hasta ahora que se hacen los esfuerzos.
La Hookah llegó, pegó y se masificó su uso. La presión del grupo obliga a menores de edad a "iniciarse", a experimentar, a riesgo de que si no participa, ese joven menor, no será aceptado socialmente por el grupo que lo presiona.
Cada día y hasta altas horas de la madrugada, es común ver en los barrios grupos de jóvenes haciendo gestiones de obetener los "ingredientes" para la Hookah. Es como si fuera una adición. En las sesiones participan jovenes "NiNi", desertores escolares,algunos de los que trabajan financian las compras de los "ingredientes".

Y como es normal, llegan a los grupos delincuentes como asaltantes,ladrones, violadores, buscados por la Policía. Son jóvenes de ambos sexos, deseosos de llamar la atención, de "resaltar", de "Brillar" y de establecer ciertos niveles de poder y dominio entre sus iguales. Son los "dueños de la noche" en los barrios y urbanizaciones. Se distinguen por los aretes, tatuajes, pelo largo en forma de trenza, ya sea propio o adaptado como una peluca, unos pantalones que simulan se le caen y dejan ver ropa interior.

Pero esos detalles no lo saben al parecer los legisladores que sólo promueven que se prohiba la Hookah.

A veces, se pasan por las calles con la Hookah en manos, como si ella fuera un trofeo de distinción social, de prestigio, de poder, de actualidad juvenil. En las sesiones ordinarias con una, dos o tres Hookah, se hacen acompañar de la música preferida del momento, el Reggaeton, rock and roll,Hip Hop ,Rock Y Heavy Metal y otros ritmos y géneros musicales juveniles. Los intérpretes del "Género Urbano del país y los de Estados Unidos y latinoamérica mas El Caribe, son sus favoritos, ya sea escuchándolos en radio local a decibelios molestos a los vecinos o adquiriendo equipos ,musicales y la música en el mercado. Comportamiento a veces violento, desafiantes, que dejan ver su rabia y su odio, por las razones que sean, y son una amenaza a los que llevan una vida distinta. Tienden a "apandillarse", ponerse de acuerdo, como si se tratara de un "club social".
La Hookah, aceptada por quienes deben controlar las inconductas juveniles, es una forma de agilizar el microtráfico y de burlar la lucha antidrogas y el pequeño comercio de sustancias en los barrios. En la zona mas oscura y tenebrosa de un barrio, ahí el distribuidor espera a los adictos para su negocio. El adicto, se mueve en busca de las sustancias para preparar el "cóctel" que convertirá en el humo que le llegará a través de un pitillo que cada uno del grupo aspira a placer de boca en boca.
El crecimiento cada día de grupos exhibiendo la Hookah, a estas alturas, solo hará entrar en lo ridículo a las autoridades, y como las drogas, encarecer su precio, con la prohibición y la persecución.
Para frenar la Hookah y lo que en ella se usa, hace falta algo más que una aprobación legislativa para  prohibir “la fabricación, importación y distribución .
Una labor coordinada multidisciplinaria entre instituciones, donde la orientación, educación y prevención, no la simple prohibición y prisión, para proteger a los no se han "iniciado", porque con los "maestros" del uso de la  Hookah de hoy, prohibirles solo el acceso al instrumento, no resolverá ya el problema. Lo que usan, ya buscarán cómo y con qué usarlo, si no es con la Hookah, porque están adictos,será con otro instrumental.
Estados Unidos, donde por igual ha crecido el hábito de consumo de sustancias a través de la Hookah, la prohibió a menores y su uso en lugares públicos, mientras tanto. Si ello no funciona, ya buscarán otras medidas.
Aquí en Dominicana , dudamos que la prohibición solo del instrumento, sin añadir una intervención social y política multidisplinaria, arroje resultados deseados.

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